#hablemosdetetas III Cuando no se puede, no se puede

Lo que tu bebé necesita, eres tú
Lo que tu bebé necesita, eres tú

En esta serie de entradas que he dedicado al tema de la lactancia materna, creo que he dejado muy claro que, uno la apoyo y dos, la defiendo con los dientes. Pero también me hace falta hablar de otra cara que veo en este asunto: ¿qué pasa con las mamás que, por la razón que sea, no amamantan a sus bebés? ¿Son flojas, que prefieren que alguien más alimente a sus hijos? ¿Son desinformadas, que no saben que un bebé debería tomar leche materna al menos hasta lo seis meses? ¿Son indiferentes o frívolas, que están pensando primero en ellas mismas y luego en las necesidades de su bebé?
¿Son, como mucha gente sugiere “malas madres” o menos mamás que las que dan pecho? Mi respuesta personal es un rotundo NO.
Conozco muchas mamás. A algunas las conozco mejor que a otras y a algunas las considero muy buenas mamás. Y nunca he visto una sola que me haga pensar “ésta es mejor que aquella, porque sí amamantó a su bebé”. Tengo muchas amigas que no tuvieron las mejores experiencias en el postparto y que no pudieron amamantar. Tengo otras tantas que lo intentaron y no lo consiguieron. Tengo un par que debió volver al trabajo muy pronto después de dar a luz y prefirió dar fórmula, para tener la tranquilidad de que su bebé estaría bien alimentado siempre, aunque ella no estuviera por allí. ¿En serio te parece que eso es lo que piensa una mala madre?
He sabido de mujeres que tuvieron que dejar de dar pecho por sufrir problemas como una depresión postparto, una mastitis, una apendicitis, una muerte en la familia. He visto testimonios de mamás que lloran porque no logran amamantar a sus bebés y que en cierta forma envidian a las que sí lo hicieron. Y también he conocido mujeres que aún no tienen niños, pero confiesan que no les seduce demasiado la idea de amamantar, porque creen que les va a costar mucho hacerlo, les va a doler mucho o van a quedar algo deformes después ( y la respuesta puede ser tanto “ninguna de las anteriores”, como “todas las anteriores”).
Amamantar, como dije en #hablemos de tetas II no es sencillo y a veces, simplemente, no consigues hacerlo. Es mucho lo que NO se sabe sobre lactancia materna hoy en día, es mucho lo que tienes en contra y es poca la gente que en realidad puede aconsejarte y ayudarte cuando llega el momento.
Y puede que, simplemente, no lo consigas. Y nadie puede juzgarte por eso.
Sé que hay defensoras de la lactancia materna que se pasan de la raya. Hacen tanto por querer motivar a las mujeres a que amamanten, que terminan haciendo el trabajo inverso y son muy buenas “anti-promotoras” de lactancia. Las llamo (y no con cariño), las “nazis de la teta”, porque son como aquél personaje que aparece en un episodio de Seinfeld sirviendo la que supuestamente era la mejor sopa de New York, sólo a quien a él le parecía que cumplía con sus no pocos requisitos. El que medio se alejara de aquello, sólo recibía un “¡No soup for you!”. Bueno, las “nazis de la teta” son un poco así. Si diste teta un tiempo, si no pudiste, si lo dudaste, si no quisiste, si tardaste en responder “¡eres una mala madre!”. Pero, hazme el favor…

Si, por la razón que sea, no diste teta, no diste. Y está bien. No puedes quedarte pegada en eso, porque no vale la pena. Y te voy a contar porqué.

En mis momentos difíciles, cuando me costó mucho amamantar, un día dije, en un episodio de mini-locura: “y si no la puedo amamantar, ¿qué más le voy a dar?”. Mi marido puso los ojos como dos huevos fritos, como los pongo yo ahora mientras te confieso esto. ¿Cómo que qué más le vas a dar? ¡PUES TODO!

Tu bebé, esa personita maravillosa y tan vulnerable, te necesita. ¡Hey! ¡Es en serio! ¡Te NECESITA absolutamente!
No es como cuando te ibas de viaje y tu marido te llamaba por Skype y decía “te necesito”, no, no. Eso está muy lindo, pero es que tu bebé, en serio, te necesita.

Necesita que estés allí. Que lo beses, lo abraces, lo mires, lo toques, lo huelas. Necesita que lo oigas llorar, te pares de la cama o de donde sea que estés y salgas corriendo a buscarlo y sepas qué significa cada llanto. Necesita que lo oigas reír y te derritas. Necesita que sepas dónde está y qué hace y que cuando no estés con él también estés, que lo pienses, lo extrañes. Necesita, también, que le des de comer. Teta, o tete, o cualquier cosa. Lo que puedas. Pero que se lo des tú, con todo lo que tienes.

Tu bebé necesita a su mamá.

Y aunque tus tetas producen un alimento maravilloso, el mejor, no es el único. Espero que no me vayan a lapidar por esto, pero la mal querida fórmula no es veneno, es comida. Es, de hecho una buena comida. Aquí entre nos: a mí me dieron sobre todo fórmula, porque mi mamá no pudo amamantarme mucho tiempo. Y aquí estoy, escribiendo esto mientras pienso en cuatro cosas más. No salí tan mal. Y aunque elegí dar teta, mi hija también tomó algo de fórmula. Y creo que no le hizo daño.

La fórmula no es mala. Malo es que tú te sientas mal y se la des llorando. Malo es que cada vez que tu bebé coma, tú llores porque no pudiste amamantarlo. Malo es que te pierdas una experiencia tan feliz y tan fugaz como los primeros meses de tu bebé por estar sintiéndote culpable (créeme, ya vas a encontrar mil excusas más para culparte. Esta, puedes dejarla pasar ahora).

Si no puedes dar pecho por la razón que sea, sigue adelante. Si estás enferma, haz todo lo que tengas que hacer para recuperarte pronto. Si estás cansada, adolorida, confundida o triste y eso te impide dar pecho, pasa la página. Recupérate y dale a tu bebé lo que más necesita: tú.

Tú sí eres el alimento que tu bebé necesita. Dale todo a tu bebé. Date toda. Y si tus tetas deciden no entrar en el juego (o tú lo decides, que estás en tu derecho también), no importa. Dale todo lo demás. Incluso puedes darle el biberón como si fuera el pecho, que es una cosa muy bonita que he leído que hacen algunas mamás y que yo misma he hecho, casi sin darme cuenta, con mi hija, desde que toma “tete”.

Si realmente esto te está haciendo sentir mal, no descartes buscar ayuda profesional. La autoestima de una mamá recién estrenada no es la más fuerte, y está bien que te cuides. No faltará quien te diga que no es para tanto. Pero si tú sientes que sí, busca ayuda. Si estás en Montréal, aquí tienes un sitio donde puedes buscar apoyo.

Y tranquila. No eres una mala mamá. Eres muy buena y tu bebé lo sabe.

Nos vemos pronto.

Anuncios

2 respuestas a “#hablemosdetetas III Cuando no se puede, no se puede

  1. Con retraso, porque he estado en modo vacaciones rurales, paso a comentar. Siempre que la madre decida informada, bien informada, no coaccionada por médicos, pediatras o matronas desactualizados, madres o suegras con buena voluntad pero desfasadas, compañeros y maridos amorosos pero incomprensivos… perfecto. Y solo acotar que también existen las y los “nazis”, como tú dices, del biberón. Con la diferencia de que ser un defensor a ultranza de la leche de fórmula es ir contra todas las recomendaciones médicas actualizadas que aseguran que la leche materna es la mejor alimentación para un bebé al menos hasta los seis meses.

  2. Leyendo esto puedo confesar que es cuando mi hija nació ella tuvo problemas. Nació con una malformación y no se le terminó de desarrollar el intestino por eso es que tuvieron que hacerle una operación al día siguiente de nacida. Ella duro 11 días en terapia intensiva y allí sólo le dieron fórmula porque a mí no me salía leche, entonces era imposible amamantarla mientras ella estaba en la incubadora. Poco a poco fui dando letra hasta que empezó a salir leche y ella empezó a tomar. En las noches se levantaba a cada rato y yo le daba teta y tetero, porque ella no se llenaba solo con mi teta, ya estaba acostumbrada a la fórmula. Después de intentarlo duramente ella empezó a tomar más tetas y yo dejé la fórmula para la noche. Les cuento esto porque así como hay mamás que critican a las otras mamás que no dan tetas hay muchas que critican cuando tu bebé ya tiene más de 6 meses y tú aún le sigues dando teta. Esto me pasó muchas veces la gente comentaba que ya mi bebé tiene 10 meses y yo aún seguía dandole teta. Cuando me di cuenta ya mi hija tenía 11 meses y aún tomaba teta, pero sólo lo hacía por jugar. en las noches me utilizaba como chupón y yo decidí que ya era hora de destetarla. Le fui dando tetero en las noches y ella poco a poco se fue olvidando de la tetica! Cómo estás quiero decirles que asignó dejastes a poder muchas tetas las mamás siempre siempre van a criticar. Aunque ese es un mal que no les da a todas porque yo les confieso que después de ser mamá jamás me atrevería a criticar a otra. Cuando es una mamá muy cercanas simplemente trato de aconsejar lao decirle las cosas que yo hacía y me funcionaba cuando mi bebé está más pequeña, así le dejas la opción de tomar el consejo o no..

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s